Valores apreciados en los vascos en América
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publicado: 2017-02-17 a las 11:59:52

Chihuahua, Chih., Sábado 17 de Noviembre del 2018

Valores apreciados en los vascos en América

 
Los valores en el conjunto de los vascos en América:

Trabajo constante y anónimo
Hospitalidad
Sencillez de costumbres
Respeto a la palabra dada
Perseverancia en el esfuerzo
Honestidad


Desgraciadamente estos valores no es posible adjudicárnoslos de manera automática hoy en día a los vascos residentes en Europa, porque pienso que las diásporas en general y también la vasca desarrollan especialmente los valores de sus grupos de origen.

En un primer momento las diásporas potencian la relación y solidaridad entre sus componentes por razones de adaptación a un medio ajeno y para transmitir el sentimiento de pertenencia a sus hijos más tarde.

A modo de ejemplo, en mi opinión, las diásporas, hebrea, irlandesa o italiana presentan también este mayor desarrollo de sus valores tradicionales que sus colectivos homólogos en sus países de origen.

A ello también contribuye la nostalgia y el sentimiento de ausencia que idealiza la tierra de origen y sus valores.

Además, muy posiblemente, el nivel medio de colectivo emigrado es humanamente hablando más elevado que el del residente en su terruño. No todos los que quieren pueden o tienen el valor para marcharse.

Entiendo por tanto existe un gap respecto de valores tradicionales entre las diásporas y las comunidades de origen.

Pérdida en Euskalherria de estos valores tradicionales percibidos en los vascos de América

La imagen de pueblo vasco que se nos ha transmitido cuando se habla de valores, corresponde a la de una sociedad tradicional con composición y dinámica muy alejadas de nuestro pueblo vasco actual.

Esta imagen nos ha sido dada por los apologistas vascos de los siglos XIX y XX, Campión, Azkue, etc., y cantan las excelencias de la sociedad del Antiguo Régimen frente al liberalismo y movimientos socio políticos posteriores. Por esta razón los valores históricamente atribuidos al pueblo vasco corresponden a los de una sociedad rural y en buena parte idílica que dudo se corresponda con la realidad entonces y ahora.


Así, tengo dudas de la vigencia histórica de algunos valores de la relación que antecede como la hospitalidad, otros eran de obligado seguimiento como la sencillez de costumbres y finalmente otros valores habían demostrado su idoneidad durante siglos en el marco de convivencia estrecho del Antiguo Régimen, como la honestidad y el respeto a la palabra dada.

En cambio, considero teníamos otros valores como la laboriosidad, perseverancia o tenacidad (incluso en exceso) y solidaridad ejercida en el reducido ámbito del mundo rural de la que pueden ser referentes las hermandades ganaderas y el auzo lan.

De estos valores históricos, yo diría que conservamos la laboriosidad y la tenacidad muchas veces extrema.

Los ingredientes de nuestro particular melting pot han cambiado de manera fundamental desde comienzos del siglo XIX, por el gran crecimiento demográfico con soporte principal de la emigración. El proceso de globalización en curso, va a introducir en el citado melting pot componentes de culturas e incluso civilizaciones diferentes, al igual que en el resto de los pueblos, con sus correspondientes repercusiones en las carteras de valores tradicionales.

No solamente ha cambiado la composición de la sociedad vasca, sino que vive al igual que los demás pueblos del mundo un proceso de cambio continuamente acelerado, que nos sitúa ante un panorama social muy distinto y cambiante, para el que las recetas del pasado no tienen asegurado su éxito.

Sería por ejemplo, el caso de la rentabilidad económica a largo plazo de los comportamientos éticos, que no es evidente entre muchos jóvenes vascos y no vascos.

El desarrollo tecnológico en general y de las comunicaciones y el transporte en particular, el acceso de las clases populares a la educación media y superior, la incorporación de la mujer al mundo laboral, la desaparición de la familia troncal conviviendo juntas varias generaciones, el desarrollo de los estados modernos con nuevos servicios (sanidad, pensiones) y aparición de amplios sectores sociales de funcionarios, conforman un mundo tan distinto al del Antiguo Régimen, que necesariamente debe implicar un cambio de valores.

De todas formas al hablar de valores parece necesario distinguir entre los valores fundamentales o finalistas, que conforman la felicidad en este mundo y los valores secundarios, mediante cuya práctica se alcanzan los primeros.

Estarían dentro de los primeros, la libertad, la justicia, la igualdad, etc., mientras que entre los segundos estarían la laboriosidad, la honradez, el respeto a la palabra dada, etc.

Mi percepción me indica que nuestros valores fundamentales respecto a las generaciones que nos han precedido no han cambiado o lo han hecho mucho menos que los secundarios. Entre estos destaca la pérdida de la religiosidad, que hay que atribuir además de a ciertos comportamientos históricos de la jerarquía de la Iglesia, al desarrollo científico que hace sentir a algunos una menor dependencia de lo sobrenatural.

Nuevo valor: aprecio de la innovación como único medio de ser competitivos en el mundo actual y futuro

Habla Jon Sanjuán del interés por la innovación como un nuevo valor no tradicional de nuestro pueblo.

Personalmente tengo otra percepción en lo que al pueblo en general se refiere, tanto en el pasado como en el presente.

Como excepción histórica puede citarse el movimiento creado en torno a la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, el conde de Peñaflorida y los caballeritos de Azcoitia, pero se trata de actividades de unas elites y en nada populares, que tuvieron una vida efímera. Algo parecido nos ocurre ahora, en que asistimos a una proliferación de instituciones tanto públicas como privadas para fomento de la I+D+i, que contrasta el extremo con la oposición militante de ciertos colectivos “progresistas” a iniciativas de indudable futuro como los trenes de alta velocidad.

Esta constatación nos sitúa ante otro aspecto a no perder de vista al hablar de valores: ¿debemos fijarnos en los valores del pueblo llano o en los valores de las elites?

Como decía al principio, el análisis de nuestros valores requiere mucho mayor espacio y talento que el del firmante de este escrito, pero si le sirve por lo menos a Jon Sanjuán para que nos siga desbrozando el tema, daré por bueno el tiempo invertido.


 

 

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